miércoles, 9 de abril de 2008

JPEG2000 ¿formato de futuro?

Esta entrada no pretende ser más que una breve reflexión personal acerca de un formato fotográfico que se prevee de futuro, en el ámbito patrimonial (1).
En estos momentos, el papel de master digital en los archivos de fotografías, las fototecas y otros espacios de conservación y gestión de la imagen, está dominado mayoritariamente por el TIFF_UNC y, en segundo lugar y dependiendo de la institución, por el RAW (¿o sería más correcto decir RAW's?). Ambos formatos tienen sus ventajas y sus desventajas. El TIFF_UNC resulta interesante porque es un formato básico sin compresión que presenta un conjunto de elementos favorables que podríamos resumir en:
  • es un formato ideal para la descripción, el almacenamiento y el intercambio de datos
  • usa etiquetas variables y extensibles que contiene metadatos
  • permite una excelente calidad de la imagen y es muy apto para la impresión
  • está diseñado para ser extensible y adaptarse a la evolución tecnológica
  • puede describir imágenes bitonales, escala de grises, paleta de color y color verdadero en diferentes espacios de color
  • es compatible con alta profundidad de color
  • es usado por una extensa comunidad
  • tiene publicadas sus especificaciones
  • es compatible con una gran cantidad de software
  • el tiempo de codificación y descodificación es breve
Por su parte, presenta problemas serios derivados de su gran peso. Ocupa un gran espacio y cuando estamos tratando con archivos con fondos de 50.000 imágenes, el espacio representa un coste económico muy elevado. Por su parte, el RAW soluciona buena parte de la problemática del TIFF pues tiene un peso mucho menor y conserva toda la información de la imagen. En realidad, podríamos decir que el RAW es el "negativo digital" y sustituye el engorroso laboratorio tradicional con sus pringosos filtros y sus complejas condiciones por un entorno informatizado más práctico. Es ideal para el fotógrafo profesional. Sin embargo, y respetando su uso por el resto de usuarios y instituciones, no acaba de convencer como formato master de un archivo de conservación. En primer lugar porque no es un único formato sino un centenar de formatos. Además, a un nivel patrimonial o incluso funcional, posee demasiada información. Información que en muchos casos no vamos a usar y va a entorpecer nuestra gestión. Nuestra tarea no es tratar la imagen; eso formaría parte del flujo de trabajo de los fotógrafos que alimentarían la ingesta de nuestro archivo. Otro de sus inconvenientes es el hecho de no disponer de especificaciones publicadas, de ser formatos propietarios y de ser incompatibles con otro software que no sea el de la marca propietaria (a pesar de la existencia de convertidores) (2).
Nos hallamos por tanto en un espacio dominado por masters TIFF_UNC y RAW. Ambos formatos normalizados y fáciles de migrar. En este contexto aparace un nuevo actor: el formato JPEG2000 que analizaremos a continuación manteniendo una tesis central: su patente e incuestionable superioridad frente al TIFF_UNC y el RAW como fichero master del archivo de preservación. Efectivamente, el JPEG2000, es una auténtica pasada y posee una gran cantidad de ventajas frente a su rival directo: el TIFF. Repasemos algunas de ellas:
  • es capaz soportar diferentes resoluciones en un solo fichero ¿qué significa esto? que nos podemos olvidar de tener que conservar diversos formatos para funciones distintas (un formato para conservación, otro para visualización web...). Tendríamos un solo formato para todo y esto a nivel de organización, a nivel de gestión y a nivel de espacio, es sencillamente fantástico.
  • Posee una gran calidad y ocupa menos. El JPEG2000 no trabaja de forma secuencial (baseline) sino que comprime por wavelets (Discreta Wavelet DWT), con frecuencias mediante ondas lo que permite una pérdida menor de detalle. Tiene una compresión con mejores ratios.
  • Es un formato de futuro: es capaz de soportar metadatos extensibles en XML e información IPTC y esto, a las puertas de la web 2.0, resulta muy atractivo. Además posee equivalencias con Dublin Core.
  • Dispone de especificaciones publicadas
  • Está aprobado como estándar
Bien hasta aquí sus ventajas pero ¿cuales son sus inconvenientes?. Su mayor problemática radica en el tiempo de codificación y descodificación: es demasiado lento. Este hecho es el que parece que, de momento, ha paralizado su adopción por parte de la industria de las cámaras digitales y, en consecuencia, su inadaptación en algunos navegadores que todavía no lo soportan. Sin embargo, su compatiblidad es un aspecto que se está mejorando y hoy en día es interpretado por la mayor parte del programario de edición de imagen. También es un formato que está en constante evolución y se está mejorando mucho. De todas maneras, no acaba de arrancar en el ámbito especializado. Parece el formato maldito, l'enfant terrible de la preservación digital. Muchos profesionales sostienen que hay demasiados intereses y que lo mejor es mantenerse al margen y gestionar las imágenes en formatos de uso extendido y establecidos socialmente. Es una posición cómoda y prudente, incluso escéptica. Sin embargo, todo parece apuntar que se trata de una mera cuestión temporal. En este sentido, no es desdeñable mencionar que la Harvard University Library (HUL), una de las instituciones más fiables del mundo, lo está adoptando como formato de archivo y ya ha realizado una interesante experiencia de migración automatizada de sus TIFF a JPEG2000 con un éxito casi total, de un 99% (los errores se debieron al codec y se pudieron solucionar). En conclusión, es un formato que no se puede perder de vista y que está bien presente en las expectativas de muchos profesionales que se mantienen muy atentos a su desarrollo. Nadie sabe como acabará, lo que está claro es que nos hallamos ante un formato superior en muchos sentidos que merece convertirse en estándar de facto.

(1) Gran parte de la información en la que nos basamos proviene del Curso realizado en el COBDC a cargo del reconocido profesional David Iglesias Franch, uno de los miembros de una institución que es todo un referente a nivel de conservación y gestión de imagen: el Centre de Recerca i Difusió de la Imatge. IGLESIAS FRANCH, D. Fotografia digital i patrimonia documental: anàlisi tècnica i bases per a l'organització d'una col·lecció. Barcelona: Col·legi Oficial de Bibliotecaris-Documentalistes de Catalunya, 2008.
A su vez, las clases y discusiones mantenidas en el módulo "Los tipos de formatos digitales" del curso Experto en gestión y tratamiento de imágenes en entornos digitales de AEDOC, a cargo del destacado experto Luís Torres Freixinet han servido de base y motivación para la presente reflexión.
(2) No es un formato a perder de vista, pues existen inciativas como OpenRAW o el DNG 1.1 (Adobe Digital Negative) que tratan de uniformizar este "formato de formatos".