El almacenamiento a largo plazo de documentos electrónicos y, en nuestro caso concreto, de imágenes digitales es una problemática a afrontar que está todavía lejos de ser resuelta. Nos movemos en un terreno incierto que encaja perfectamente en la nueva modernidad de Ulrich Beck por su carácter de riesgo, o en la llamada sociedad líquida de Bauman por su carácter de cambio constante, dependiente de una (r)evolución tecnológica imparable, sostenida y de una cadencia cada vez más frenética.